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Bath, un esplendor de época Sus termas son uno de los vestigios romanos mejor conservados del mundo Puente Pulteney

Bath está entre las ciudades más bellas de Reino Unido. Con esta presentación es de obligado cumplimiento aportar buenas razones al viajero, y es que la ciudad es una continua satisfacción para la vista gracias a su impresionantes arquitectura georgiana y romana y a su excelente ambiente. Además de poder perderse en ella a pie contemplando sus construcciones principales, en Bath hay sitio para el ocio, el relax y la cultura en sus museos. La localización de Bath a menos de 2 horas de Londres y a unos 20 kilómetros de Bristol, hacen que sea mucho más fácil acercarse a la ciudad si estamos alojados, por ejemplo, en algún hotel de Bristol. A todo esto hay que añadir el impresionante entorno natural de la campiña inglesa.

Bath es Patrimonio de la Humanidad gracias a los vestigios de las civilizaciones que han pasado por ella: romanos, celtas, sajones o normandos. A los primeros pertenecen las bellísimas termas romanas que dan nombre a la ciudad y en cuyo lugar existía antes un templo celta. Las termas son un lugar en el que hacerse una buena idea del culto a la buena vida que hacían los romanos. Este lugar data del siglo I d.C. junto con la fundación de la ciudad, que en origen era Aquae Silus y es uno de los restos romanos mejor conservados del mundo.

Más numerosa es la arquitectura georgiana, que se desarrolló entre el siglo XVIII y XIX en Inglaterra. Excelentes muestras de ello es el Puente de Pulteney, construido en 1773 por el noble Sir William Pulteney para unir a la ciudad sus tierras. Pero si hay un edificio que deje boquiabierto a quien llega a Bath es Royal Crescent, un gran conjunto de viviendas del XVIII alrededor de un círculo ideadas por los arquitectos John Wood (padre e hijo). Hoy alberga algunos de los lujosos y señoriales hoteles de Bath.

Además de arquitectura civil, la arquitectura religiosa tiene una buena representación del gótico perpendicular con la Abadía de San Pedro. Hoy es una iglesia anglicana, aunque en otro tiempo fue un monasterio benedictino.

El espacio natural que rodea Bath es igualmente impresionante y disfruta de parques como el Royal Victoria, de estilo victoriano. Un lugar de recreo y hábitat de muchas especies. En él se celebran espectáculos y conciertos, muy habituales en la ciudad de Bath, amante de los festivales.

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