Ya Recibes nuestro Boletín de Novedades? Inscríbete aquí

 

Casi todos conocemos la ciudad de Dover porqué allí es dónde llegan gran parte de los Ferry que vienen del continente europeo, pero esta pequeña ciudad del Canal de la Mancha tiene un pasado muy más glamuroso que su presente.

Dover es una pequeña ciudad del sudeste de Gran Bretaña, situada en el condado de Kent, a 100 km de Londes. Se encuentra construida debajo de impresionantes acantilados y está dominada por el castillo. La ciudad apenas tiene ningún atractivo, es gris y empobrecida, ya que es simplemente un lugar de paso de mercancías y personas.

Tiene una importantísima tradición manteniendo y cuidando los hallazgos históricos. Por todo el pueblo se encuentran preservadas las ruinas de los asentamientos romanos.

Hubo uno de los dos faros romanos, que tenía una altura aproximada de 24 metros.

Es el sitio perfecto para el senderismo, montar en bici, a caballo, y demás actividades al aire libre.

Acantilados

Parque natural protegido, no te puedes perder sus blancos acantilados, pero cuidado si sufres de vértigo.

Las paredes de estos acantilados sorprenden por su color blanco debido a que están formados por tiza. Llegan hasta los 100 metros de altura sobre el nivel de mar y sobre ellos se extiende una verde pradera.

Bajo ellos, nos encontramos tres playas, pequeñas y muy singulares, una de ellas está compuesta de guijarros blancos.

En verano, se realizan paseos en unos pequeños barcos que te llevan a lo largo de la costa y desde donde los podemos contemplar, aunque si llegamos en Ferry tendremos el mismo espectáculo a nuestra llegada o salida.

El castillo

Es el edificio más simbólico de Dover y es conocido como la "llave de Inglaterra" por su papel en la defensa del país en los innumerables intentos de conquista de la isla.

Se encuentra fuera del pueblo, en uno de sus acantilados. En su origen, era la primera defensa contra los invasores normandos y franceses, y en la segunda guerra mundial fue utilizado como cuartel de mando de la aviación europea.

El castillo ocupa una extensión de treinta y cinco hectáreas y es por tanto, de un tamaño extraordinario. Para verlo, en su totalidad, tienes que dedicarle un día entero.

En su interior se aprecian faros de época romana, así como la base de operaciones usada en la Segunda Guerra Mundial. El torreón central es impresionante y es uno de los más grandes de toda Gran Bretaña.

Bajo el monumental castillo existe una extraordinaria red de túneles subterráneos que se construyeron en la Edad Media. Fueron utilizados en las Guerras Napoleónicas como cuarteles y realizaron una importante función durante la Segunda Guerra Mundial al convertirse en un hospital subterráneo y en un comando militar.

La entrada es de pago, así como el Parking, ronda las 10 libras, pero si os gusta este tipo de construcciones no os la podéis perder.

Damos las gracias a Nissan por la cesión de un Nissan Evalia para la realización de este reportaje. Tenéis más información sobre el Evalia en.. http://www.nissan.es/ES/es/vehicles/family-cars/evalia.html

made with love from Joomla.it
Go to top