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Croacia y su costa son unos de los destinos de vacaciones más importantes del Mar Adriático y aunque Dubrovnik es la mayor atracción turística del país, Split, no deja de ser un imperdible para turistas de todo el mundo.

Split aglutina un pasado fascinante con un paisaje exuberante en naturaleza y en playas. Una ciudad en la que podemos encontrar vestigios griegos y romanos, con el gran Palacio de Diocleciano como principal exponente, rodeados de bosques e islas. La costa dálmata que serpentea a los pies de Split es también el refugio de miles de turistas.



Las calles empedradas de su centro histórico, sus monumentos y su impresionante puerto deportivo, hacen de Split un destino de vacaciones excelente. Tal vez en verano hace mucho calor, pero no tanto como cualquier ciudad española del interior. Conozcamos un poco más a esta perla de la costa croata.

Que ver en Split

- Palacio de Diocleciano

El emperador romano Diocleciano, tras abdicar de su cargo, decidió pasar los últimos años de su vida en la costa dálmata. Por lo que se construyó este palacio en el centro histórico de Split, cuando aún la ciudad estaba vacía. Hoy en día es el símbolo de Split y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979. Completamente amurallado, dicen que en su interior llegó a albergar hasta nueve mil personas. Impresiona sobre todo el Peristilo, corazón del palacio, y la Puerta de Plata.



- Museo Arqueológico

Fundado en 1820, es el museo más antiguo de Croacia. Su colección exhibe piezas que van desde la prehistoria hasta la Edad Media, pasando por la época colonial griega y romana y la cristiana primitiva. Todo lo que se expone fue encontrado en Split o en sus alrededores, e incluso hay una sección de arqueología submarina. Se completa el museo con una gran colección de monedas antiguas y una biblioteca.



- Centro histórico

Declarado en 1979 Patrimonio de la Humanidad, es un placer pasear por el centro de Split. Además del Palacio de Diocleciano os saldrán al paso muchas pequeñas iglesias antiguas, callejones y callejuelas empedradas, museos, grandes estatuas, como la de Grgur Ninski a la entrada de las murallas, e incluso avenidas más modernas llenas de tiendas. Terminad siempre el paseo bajando hasta el puerto, para seguir disfrutando del buen ambiente.

- Catedral de Split

Antiguo mausoleo de Diocleciano, no en vano forma parte del palacio del emperador, esta catedral está consagrada a San Domnius, patrón de Split, desde el siglo VIII. Una pena que ya no pueda contemplarse la tumba del emperador, sin embargo tiene otros elementos muy interesantes, como el mausoleo de finales del siglo III, la torre campanario del siglo XI, de las más bonitas que se pueden ver en Europa, y el coro del siglo XVII.



- Iglesia de San Francisco

Situada a las afueras del centro histórico, se trata de la iglesia barroca más bonita de Split. Data del siglo XVII y destaca especialmente por su interior, hermosamente decorado. Su torre es una de las que se levanta sobre el horizonte de la ciudad. Os la recomiendo para ir de camino a la colina Marjan, porque desde ella parte la subida a su cima.

- Colina Marjan

Una pequeña escalera nos conduce a subir los 178 metros de esta colina, desde la que se puede disfrutar de las mejores vistas de Split y su bahía. Durante el día veréis a muchos turistas subiendo hasta aquí, una colina con mucha historia ya que, durante siglos, fue lugar de refugio de los habitantes de la ciudad, además de centro de peregrinación. A medida que se sube se van descubriendo algunas pequeñas capillas.



- La Riva

Como toda ciudad costera, Split cuenta también con un paseo marítimo, que aquí se le conoce como La Riva. Un lugar muy animado y bullicioso, de un kilómetro de longitud, por el que es un placer pasear, con sus tiendas, sus terrazas y su puerto deportivo. Además desde aquí se tienen unas vistas maravillosas de la bahía y el Palacio de Diocleciano. Ojo con las terrazas y restaurantes, que no son muy baratos que digamos…



EXCURSIONES DESDE SPLIT

Hay dos islas preciosas que se pueden visitar en ferry desde Split. Una de ellas es la isla de Hvar, famosa por sus callejuelas empedradas, sus edificios románicos y renacentistas y su excelente vino. La otra es la isla de Brac, más idílica, con sus increíbles playas, célebres por ser la capital del windsurf en Croacia. De ella se sacó la piedra con la que se construyó el Palacio de Diocleciano y la Casa Blanca en Washington.

Imprescindible la visita hasta Trogir, situada a 27 kilómetros al oeste de Split. Declarada Patrimonio de la Humanidad, toda ella es una ciudad amurallada, un laberinto de callejuelas empedradas, edificios románicos, renacentistas y barrocos, verdadera joya en la costa croata. Por último, si vais un poco más allá os encontraréis con Sibenik.

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