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 La capital de Eslovenia está dominada por su bonito y bien conservado Castillo situado en una pequeña colina en el centro de la ciudad. Reconstruido varias veces, algunas partes de la estructura actual son del siglo XV.

El Castillo de Ljubljana es uno de los centros culturales de la dinámica urbe Eslovena sirviendo de lugar de celebración de una serie de eventos culturales, incluyendo bodas y exposiciones. Más de 400 eventos atraen hasta 500.000 visitantes al año.

En mayo 2015 se inauguró el Museo de Títeres en una de las alas del Castillo.

Los orígenes de la fortaleza datan del siglo XI, ya en el 1144 aparece en los escritos de la época cómo lugar de residencia los Duques de Carintia de Spanheim. En el siglo XIII se realizaron mejoras con la construcción de nuevas defensas y murallas de la ciudad. En 1335 se trasladó la sede de Carniola de los Habsburgo, a partir de entonces que queda de su propiedad hereditaria durante varios siglos.

El castillo actual, fue construido por el duque, más tarde emperador Federico III. Fue erigido en el siglo XV después de su total destrucción. A excepción de los muros exteriores, la capilla del castillo, las torres en las esquinas y las dos torres de entrada, el resto de los edificios tienen su origen en los siglos XVI y XVII.

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En 1848 se construyó la Atalaya de piedra actual sustituyendo la originaria de madera, esta fue reconstruida en 1990.

Durante la larga y variada historia del castillo, este ha sido sobre todo una fortaleza militar, pero también funcionaba como sede de los gobernantes provinciales, con la torre de la ciudad siendo utilizada por gaiteros y bomberos. A pesar de todo esto el papel del castillo se redujo gradualmente, al igual que la importancia estratégica de la fortaleza y las paredes. Fue rescatado de la destrucción total por un decreto gubernamental en 1814 para convertirlo en un penal. En 1905 el castillo fue comprado por la ciudad de Ljubljana y convertido en edificio de viviendas sociales.

Desde 1988, Liubliana ha realizado una serie de operaciones arqueológicas y su total restauración, ahora luce espléndido y lleno de vida.

A día de hoy el Castillo de Ljubljana alberga varias exposiciones, museos, un mirador imperdible de la ciudad e incluso un bar para tomar algo con la urbe a nuestros pies.

Se puede acceder a pie subiendo la colina (son unos pocos minutos), en un trencito turístico o en un moderno funicular a modo de ascensor que al estar construido de cristal, nos permite una visión perfecta del norte de Ljubljana.

Es un sitio imperdible si visitamos la capital Eslovena, merece la pena.

 

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Agradecemos a Seat la cesión de un Seat León Ecomotive para realizar este reportaje. Tenéis más información del Seat León Ecomotive en.. http://www.seat.es/coches/leon-st/modelo.html

 

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