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A unos días de unos Oscars donde la gran incógnita es si Leonardo DiCaprio, por fin, se llevará su preciado galardón, Escapadarural.com quiere hacer un homenaje a las películas españolas que han recibido este ansiado premio y, por ello, ha elaborado una lista de cinco casas rurales para revivir, en primera persona, las escenas más destacadas de cada film.  

Volver a empezar (José Luis Garci, 1982) 

Hace ya 34 años, una producción española supo, por primera vez, lo que significaba ganar un Oscar. Antonio Ferrandis, en uno de los papeles más complicados de su carrera, interpreta a un exiliado español que vuelve a su Gijón natal tras el éxito cosechado en San Francisco. Allí vuelve a encontrarse con Elena (Encarna Paso), su amor frustrado de la juventud, con la que decide pasar todo el tiempo posible. A pesar de la “amable” melancolía que recorre todos aquellos momentos perdidos, uno debe quedarse con aquel paseo de los ex amantes por Cudillero, un pueblo pesquero de la costa asturiana. 

Para recorrer todos los escenarios de Volver a empezar, se recomienda los apartamentos rurales El Orbayu, en Cudillero. El entorno perfecto para rememorar los momentos que Antonio Ferradis vivió en este maravilloso pueblo de la costa asturiana, cuyas casas de colores apiladas deslumbran a todo viajero.  

Belle Époque (Fernando Trueba, 1992) 

Poco antes de proclamarse la II República, Fernando, un joven soldado ex seminarista decide desertar del ejército. De allí irá a parar a la casa de Manolo, un excéntrico pintor con cuatro preciosas hijas -o unas jovencísimas Maribel Verdú, Penélope Cruz, Ariadna Gil y Miriam Díaz-Aroca- que revolucionan la vida de Fernando. Este mantiene relaciones con todas ellas confundiendo el amor con otros sentimientos, hasta que, finalmente, descubre de quién está enamorado. 

Aunque la película se rodó en Portugal, Can Mas Vila (Monells, Girona), una centenaria masía catalana, recuerda el ambiente burlesco, con un toque rural, de Belle Époque. Además, el turista rural podrá enamorarse de cada rincón de este pueblo medieval lleno de encanto.  

Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999) 

Cuando Manuela pierde a su hijo, decide escapar del doloroso recuerdo y emprende un viaje a Barcelona, la ciudad de la que huyó 18 años antes con un bebé entre sus brazos, y así informar a Lola, el padre de la criatura, de la existencia de su hijo. Allí se reencuentra con Agrado, una prostituta transexual con un sentido del humor muy particular, que hace todo lo posible para animarla. 

A los amantes de esta película, Can Masana, una masía rural cerca de Barcelona, les permitirá empaparse del ambiente almodovariano en su porche trasero, donde seguro que Agrado y Manuela hubieran pasado largas horas de conversación. Además, dada la cercanía a la Ciudad Condal podrán revivir los momentos más emblemáticos de la cinta.    

Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002) 

Sin que sirva de mucho precedente, Almodóvar, en esta película galardonada con el Oscar al Mejor Guión Original, da voz a dos hombres. Dos hombres heridos que deben afrontar la soledad de la forma más feroz. Estos se conocen por casualidad y comienzan a construir vínculos de amistad a raíz de lo único que les une: su relación con una mujer en coma. 

Para recordar una de las escenas más famosas, en la que una Rosario vestida de luces torea en la plaza de Brihuega (Guadalajara), el portal web aconseja el Hotel Spa Niwa. Asimismo, aquellos que estén buscando un momento de descanso, podrán disfrutar de relajantes tratamientos termales y masajes. 

Mar adentro (Alejandro Amenábar, 2004) 

“Mar adentro, mar adentro, y en la ingravidez del fondo, donde se cumplen los sueños se juntan dos voluntades para cumplir un deseo”. Esta rompedora película no resultó indiferente a nadie y creó, en el contexto nacional, un intenso debate sobre la eutanasia. Ramón Sampedro, un hombre encerrado en su cuerpo durante más de treinta años, tenía un único deseo: una muerte digna que le permitiera, por fin, ser libre. 

El Javier Bardem más rompedor consigue sacarnos todas las emociones en una escena en la que, con vista de pájaro y un desgarrador Nessun Dorma, consigue saltar por su ventana y volar libre por el mundo. Los Apartamentos playa de Lariño, en la Costa da Morte, son perfectos para visitar los principales lugares de rodaje de la película. 

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