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Sobre las laderas de la Selva Negra de Alemania, a escasos kilómetros de la frontera con Francia, se encuentra la ciudad de Baden-Baden. Ubicada en el valle del Oos, ha sido durante siglos morada de descanso de las clases adineradas. Emperadores, artistas y burgueses han acudido a las termas de la urbe alemana para curar sus problemas circulatorios, de estrés y reumatismo.

 

De hecho, el poder curativo de sus aguas termales –famosas desde la época romana- ha sido y es uno de sus grandes atractivos. Napoleón III, la reina Victoria, Bismarck o Caracalla disfrutaron de ellas y de un entorno paisajístico sumamente bello. Precisamente, una de las más conocidas debe su nombre a este emperador romano, un habitual de la ciudad.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando Baden-Baden recibió el impulso definitivo al transformarse en centro de veraneo de la nobleza y la rica burguesía de Europa. Y ha sido la alcurnia de sus visitantes la que ha conferido a la ciudad un toque de distinción y lujo. De hecho, disfrutar al máximo de todos sus encantos sólo está al alcance de cuentas bancarias con varios ceros.

En torno a sus hoteles -lujosamente cuidados-, sus grandes establecimientos termales, su teatro, hipódromo y su casino -uno de los más lujosos del mundo-, se desarrolla una notable vida social. Precisamente este último –construido hace dos siglos-, es uno de los más antiguos y clásicos de Europa, además de uno de los más bellos del mundo.

Junto a la popularidad de sus aguas termales, Baden-Baden sigue atrayendo cada año a cientos de turistas por su hermoso entorno paisajístico, que anima a realizar numerosas actividades al aire libre: senderismo, golf, carreras de caballo, paseos en globo, parapente... Destacan especialmente sus parques, por donde han paseado a lo largo de la historia grandes personalidades. Entre ellos destacan el Lichtentaller Alle, un magnífico jardín inglés con cerca de 300 clases de árboles y especies arbustivas o la Gönneranlage, con hermosas fuentes y pérgolas.

Tampoco se puede olvidar su riqueza arquitectónica. Desde el Castillo Nuevo, que se eleva sobre la ciudad en un entorno paisajístico espectacular, el turista puede disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y de la Selva Negra. Otro de los edificios más famosos de Baden-Baden es el Kurhaus, construido a principios del siglo XIX, que dispone de salas utilizadas habitualmente para galas, bailes o conciertos.

La gastronomía es otro de los platos fuertes de la ciudad, que cuenta con numerosos establecimientos de alta cocina. Son muy conocidos, en toda la región, los jamones de la Selva Negra o el bacon. Asimismo, son muy frecuentes los platos elaborados con carne de caza como corzo o jabalí. Uno de los más famosos es el solomillo de corzo picado acompañado de Spätzle, una pasta muy típica de la comarca del sur de Alemania.

Hoja de ruta:

Cómo llegar: Desde Barcelona salen vuelos directos con Ryanair hasta el aeropuerto de Baden-Baden.

Dónde dormir: Schlosshotel Bühlerhöhe (+49 72 26550), Hotel Steigenberger Europäischer Hof.

Dónde comer: Alde Gott, Gasthaus Auerhahn, Gasthaus Löwenbräu.

Más información:www.baden-baden.de

 

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