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Desde el cielo, las Islas Cook se antojan pequeñas manchas creadas del material con que se tejen los sueños. Desde el mar, las diferentes tonalidades del azul más brillante construyen la pista de baile sobre la que danzan barcas que se aproximan y se alejan de la costa mientras, desde tierra, el verde más frondoso engulle al visitante.

Muchas son las postales que ofrece este pequeño rincón del Pacífico. Explorarlas todas es solo una cuestión de perspectiva. ¿Tú cuál prefieres?

A vista de pájaro

El mejor modo de obtener una panorámica aérea de las islas es asegurarse un buen asiento junto a la ventanilla en uno de los vuelos entre islas que ofrece Air Rarotonga. Embárcate en uno de sus pequeños aviones y entretén la mirada en las aguas tornasoladas mientras la arena más blanca va ganándole terreno al líquido elemento.



Si queremos volar literalmente, sobre las islas, se puede probar el kite surf, deporte de moda en todo el mundo, cuya práctica está muy extendida en Cook, especialmente en la paradisiaca playa de Muri Lagoon de Rarotonga.
 
El gran azul

Este maravilloso país flotante, dispone de kilómetros de costa ideal para la práctica de deportes acuáticos. Sin ir más lejos, se puede disfrutar de este mar cuya temperatura rara vez desciende por debajo de los 25˚C, sumergiéndose en las cristalinas aguas con alguno de los centros de buceo locales.



Además de por la inmensidad del Océano Pacífico, las Islas Cook son conocidas por sus preciosas lagunas. Y es que los arrecifes de coral que circundan los atolones cierran las aguas en grandes piscinas naturales de belleza inigualable y colores imposibles. La de Aitutaki, probablemente una de las más bellas del mundo, promete jornadas inolvidables a bordo de un crucero (www.kiaoranacruise.com / www.bishopscruises.com) que, surcando el azul, llevará al asombrado y afortunado visitante hasta One Foot Island, una islita ubicada en el interior de la laguna que parece extraída de los sueños infantiles.

Si visitamos las islas entre julio y octubre, conviene acercarse hasta el Cook Islands Whale & Wildlife Center para avistar las ballenas jorobadas que migran cada año pasando frente a las costas de las islas Cook durante esos meses.



En tierra firme

La exuberante naturaleza interior de las islas Cook se puede saborear haciendo senderismo o recorriendo sus escarpados contornos en mountain bike, caballo, 4x4 o quad.

Merece la pena ascender por el accidentado interior de Rarotonga hasta el punto más alto, The Needle, antes de descender para disfrutar de un chapuzón en la cascada de Wigmore. Y si además lo hacemos acompañados del célebre sabio local Pa, que nos desvelará todos los secretos sobre la zona y las propiedades medicinales de las plantas, la experiencia es redonda.



Otra manera de descubrir la naturaleza de la isla a la vez que nos adentramos en  la cultura local, es realizando uno de los tours en bici que proponen varias empresas locales. Rutas de muy diversos niveles que muestran la naturaleza y cultura autóctonas de un modo muy personal, adentrando al visitante en historias, leyendas y fábulas locales.

Y llega el turno de la pequeña Atiu, una de las tres islas principales de las Cook. En su interior encontramos Anatakitaki, una impresionante cueva que alberga claras piscinas de agua fresca, ideal para los amantes de la espeleología. Por otro lado, Atiu es el sueño de cualquier ecologista ya que dispone de una inmensa avifauna.

 

 

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