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En ningún otro lugar del mundo pueden hallarse, en su hábitat natural, leones, elefantes, rinocerontes, pingüinos, tiburones y ballenas, a pocos minutos de modernas metrópolis y exuberantes playas.

Llena de una herencia europea que se remonta a sus días como colonia británica, Suráfrica, es de lejos, la nación más cosmopolita del continente africano. La inusual mezcla que ofrece a sus visitantes abarca desde valles, desiertos y numerosas reservas naturales dedicadas a la preservación de la fauna salvaje, hasta más de 3.000 kilómetros de playas, entre las mejores del mundo.

La diversidad cultural que representan los seis colores de su bandera se ve reflejada en sus once idiomas oficiales. Una torre de babel en la que el inglés como segunda lengua cumple un papel homogenizador.

Hasta 1994, y por casi medio siglo, Suráfrica se ganó el rechazo de la comunidad internacional por la política de segregación racial conocida como apartheid, palabra que en lengua afrikana significa ´separación´. Diez años después, el país ha vuelto sus ojos hacia el turismo, que ha renacido hasta convertirse en su tercer renglón productivo.

Suráfrica tiene tres capitales: Pretoria (administrativa), Ciudad del Cabo (legislativa) y Bloemfontein (judicial). Con todo, la ciudad más importante es Johannesburgo, una imponente urbe industrial de 115 años en cuya área metropolitana viven más de 8 millones de personas. Es considerada el mayor centro minero del continente, pues en un radio de algo más de cien kilómetros se extrae la mitad del oro del mundo.

A pesar de su atractivo, ‘Joburg’, como le dicen los surafricanos, sufre problemas de inseguridad que a menudo la convierten solo en una escala hacia zonas de mayor proyección turística.

Sin embargo, quienes deciden conocerla encuentran los rascacielos que levantó el dinero del oro y los diamantes, centros comerciales, museos y minas de oro. También, las calles de Soweto, un gran poblado, a tres horas, donde comenzó la lucha contra el apartheid en las voces de Nelson Mandela, Steve Biko y Desmond Tutu.

Tras los cinco grandes

Pero África es África. Por imponentes que sean las ciudades, no logran rivalizar con el atractivo de los espacios abiertos. Si bien Suráfrica no siempre corresponde al estereotipo del continente de tonos ocres y anaranjados, sin duda ofrece un sinfín de opciones para quienes anhelan ir de safari.

Safari es una palabra suahili que significa viaje. Aunque por décadas fue sinónimo de caza, hoy el término se emplea para definir una gama de paquetes turísticos donde lo único que se dispara es una cámara fotográfica.

A diferencia de otros destinos en África, este país está casi por completo libre de malaria. Gracias a ello, el turista puede dedicarse sin preocupaciones a la búsqueda de los famosos ´cinco grandes´: leones, leopardos, elefantes, rinocerontes y búfalos.

Pero, por supuesto, hay más. En un safari promedio no faltarán hipopótamos, jirafas, jabalíes, cebras, ñus y tantos impalas (especie de antílope) como el turista pueda desear. Hay una amplia gama de opciones que van desede el safari de un día, que toma cerca de cuatro horas, hasta programas de dos, tres y cuatro días, en los que se incluyen, además, expediciones nocturnas.

Los paseos suelen hacerse en grupos de cuatro personas en vehículos abiertos (por lo general, Land Rover) y con la asistencia de un guía acreditado, con mínimo dos años de entrenamiento.

Es un ejercicio de paciencia y, a menudo, suerte y no es posible garantizar que los ‘cinco grandes’ hagan su aparición. Para quienes asumen el desafío de adentrarse al hábitat natural de los depredadores, resulta importante hacerse a un buen par de binóculos y a una cámara con un potente teleobjetivo.

Por la Ruta Jardín

Llamada así por albergar buena parte de las más de 20.000 especies nativas de plantas florales que tiene Suráfrica, la Ruta Jardín es un circuito vial de 350 kilómetros que une a lugares de enorme belleza como Port Elizabeth, East London y Jeffreys Bay. Las aguas del océano Índico son ideales para el surf, y las playas poseen una belleza indiscutible.

La Ruta Jardín constituye la puerta de entrada para explorar el llamado Eastern Cape, que constituye el paraíso del ecoturismo en Suráfrica. Reservas naturales como el Addo Elephant Park y bosques perennes como el de Tsitsikamma compiten en belleza con senderos para caminatas y puntos para la observación de ballenas y delfines.

El recorrido lleva al viajero por viñedos que gozan de reconocimiento mundial. La Ruta Jardín pronto da paso al Western Cape, una zona de playas de arena blanca en la que Ciudad del Cabo se alza como una verdadera joya, imposible de pasar por alto. A la sombra de una montaña plana conocida como Table Mountain (La Montaña Mesa), esta ciudad es un paraíso turístico en el que se destaca el complejo portuario Victoria & Alfred, o Waterfront.

Allí, además de innumerables restaurantes de comida étnica e internacional y locales comerciales algunos especializados en artesanías de muy buena calidad a precios comparativamente bajos, el visitante puede apreciar las maravillas del mundo marino en el acuario Two Oceans.

Al lado quedan el museo marítimo y el puerto, desde donde salen los barcos hacia Robben Island, la isla prisión en la que Nelson Mandela pasó la mayor parte de sus 27 años de cautiverio, y que hoy es una atracción turística destinada a recordar la triste época del apartheid.

En las noches, Ciudad del Cabo se convierte en una urbe fiestera del más alto perfil, comparada por muchos con Montecarlo o Ibiza.

Si usted va

-Necesita visa, pero en Colombia no hay consulado, así que hay que tramitarla ante la Embajada en Caracas (Venezuela). La diligencia es relativamente simple y, para turistas que no permanezcan más de 30 días en el país, gratis.

-Una forma de llegar desde Bogotá es por Santiago de Chile, donde se toma un avión a Johannesburgo. También se puede hacer conexión por Sao Paulo con Avianca o Varig, y de allí, volar a Johannesburgo, vía South African Airways. Quienes tengan visa de tránsito Schengen, pueden hacer conexión con Londres o París.

-La moneda surafricana es el rand, que se cotiza por cerca de 16 centavos de dólar (unos seis rands por dólar).

-Alquilar un auto es fácil, solo se necesita una licencia vigente y con validez internacional. Eso sí, tenga cuidado porque se conduce por la izquierda y, por lo general, a muy alta velocidad en las autopistas.

El transporte terrestre es muy bueno, beneficiado por la excelente red de carreteras, pero volar es una opción atractiva, pues los vuelos domésticos son bastante económicos.

-El clima es templado en la mayor parte del país, aunque varía de acuerdo con las estaciones y puede llegar a ser muy frío en el in

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