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La isla de Djerba, situada a una hora de avión de Túnez en pleno golfo de Gabes, se ha convertido en un auténtico reclamo turístico.

La isla, que es conocida como “La isla de las cien mezquitas”, se caracteriza por sus raíces profundamente religiosas que se entremezclan con la mente abierta de su gente habituada a recibir turistas de todos los países. Asimismo, una gran parte de su población es de origen bereber y sigue manteniendo su lengua conviviendo con el árabe, la lengua oficial.

El paisaje de la isla, dominado por sus costas de arena fina y blanca que se entremezclan con palmerales, ha permitido la creación del parque temático Djerba Explore. Bajo la mirada protectora del faro de Taguermess y situado junto al mar Mediterráneo, el parque se extiende a lo largo de 12 hectáreas, ofreciendo al visitante multitud de actividades para conocer y entender mejor la historia de la región.

La primera parada del recorrido es el Museo Lalla Hadria que, de Persia a Túnez pasando por la ciudad de Túnez y Tombuctú, traza más de 13 siglos de arte a través de una impresionante colección de 1.000 piezas, la más rica del país.



Colocadas en 15 habitaciones encontramos caligrafías, piezas en miniaturas, manifestaciones sagradas, puertas antiguas, cerámica y alfarería, entre otros. La muestra está dividida en dos grandes secciones: la primera, dedicada a las culturas de todo el mundo y la segunda, a las artes de Túnez. A través de las galerías sobriamente decoradas, se puede admirar los cuadrados brillantes de Kachan, el pergamino del Corán de Kairuán, los fragmentos de la cortina de Kaaba, las banderas de plata y seda de cofradías místicas, las cerámicas y la magnífica colección de joyas de Túnez y sus disfraces.

Después del museo, llega el turno de las tradiciones y las costumbres con Djerba Heritage para conocer mejor la herencia de la isla, más de 2.000 m² para aprender y divertirse. Se ha creado una zona dedicada a la vivienda típica llamada Yerba Houch. Esta construcción se ve como una pequeña fortaleza, cerrada exteriormente, originalmente modesta, pero muy hermosa en su sencillez.

Las habitaciones, que incluyen la cama, denominada doukhana, están estructuradas en torno a un patio interior. Tienen arcos y techos de cúpula para mantener la frescura, ya que en la zona las temperaturas altas son habituales. También se puede visitar la cocina separada del resto por motivos de seguridad y salud. Hay grandes vasijas colocadas bajo las gárgolas que recogen el agua de lluvia para su uso doméstico. En las casas más lujosas, las influencias otomanas son fuertes: la decoración es mayor y los colores más presentes.

En esta zona del parque, se pueden descubrir todas las técnicas tradicionales de construcción que están perfectamente adaptadas a las condiciones de vida de la isla.

Asimismo, también puede observarse un molino de aceite de oliva o Maasara, con el que la gente de Djerba exportaba aceite de oliva en la época romana. Estas edificaciones tienen una arquitectura muy reconocible y se construyen bajo tierra para mantener una temperatura ideal para la fabricación de aceite debido a que las cosechas se realizan durante el invierno. La gente llegaba al molino de aceite de oliva para entregar su cosecha y las aceitunas eran aplastadas por piedras de moler operadas por burros o camellos. A continuación, la mezcla se ponía en alfa scourtins (especie de pequeños pasteles) que se coloca en una máquina de estampar. El aceite, en su primera presión, se recogía en frascos. Así conseguían el aceite para su uso doméstico. Hace unos años, el último molino de aceite de oliva bajo tierra en la isla cerró sus puertas.



Una de las atracciones más importantes del parque es la Granja de Cocodrilos. En diferentes estanques y en el invernadero tropical se pueden ver 400 cocodrilos, traídos de Madagascar, que ya han cumplido cinco años y que en algunos casos pueden medir hasta 2,60 metros.

Si queremos alojarnos en el parque para así disfrutar de todas la actividades tenemos la posibilidad de hacer una reserva en el Museum Explora Hotel. El establecimiento tiene tipos diferentes de suites con una bonita vista sobre el jardín. Las suites tienen muebles de lujo: aire acondicionado, TV vía satélite, teléfono directo, minibar, caja fuerte, cocina moderna, servicio de habitaciones y room-service.

Además, dentro del parque podemos comer en el restaurante Faenza, bajo la dirección de un conocido chef italiano. El Faenza también dispone de una terraza con ambiente musical en vivo.

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