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La e-bike son un fenómeno mundial y todo indica que no quedará cómo una moda pasajera, sino que poco a poco van a llegar a copar una enorme parte del mercado de la Bicicleta, cómo ya hicieron en su momento la BTT o Mountain Bikes. Ahora si, al igual que el caso de las bicicletas de montaña, la evolución fue “simple”, cambiar el manillar y los neumáticos de una bici de calle para conseguir un mejor comportamiento fuera del asfalto, en el caso de las mal llamadas Bicicletas eléctricas, el paso es mucho más grande y sobretodo que requiere de mucho más estudio, por eso queremos explicar sus peculiaridades...

Cuando oímos que una bicicleta es eléctrica, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de un scooter o una motocicleta eléctrica, pero en realidad poco o nada tienen que ver, ya que las motocicletas solo se mueven con la ayuda del motor eléctrico y las bicicletas disponen de un motor que multiplica en mayor o menor medida, la fuerza ejercida por el ciclista sobre los pedales, o sea no hay acelerador y si no ayudas al motor, no te mueves.

A grandes rasgos, la Bici eléctrica es una bicicleta normal pero añadiéndole un motor, una batería, cableado y algún sistema de control del motor e indicador del nivel de carga de las baterías.

Para quienes aún no lo tengan claro, las bicicletas eléctricas te ayudarán a llegar más lejos y más alto con el mismo esfuerzo, pero sin esforzarte, no llegarás a ningún sitio.

En nuestro caso nos vamos a centrar en las e-bikes de montaña, las responsables de que muchos vuelvan a coger la bicicleta.

En el caso de las bicicletas de montaña eléctricas las hay sin suspensión (básicamente las Fat Bike) con suspensión delantera ( las rígidas para XC o maratón) y las de doble suspensión ( Para enduro o Trail)

Aunque hay muchos fabricantes de motores, de momento el pastel se lo distribuyen Bosch, Yamaha, Brose, Bewo, Shimano y alguna otra empresa y se están creando unos estándar cómo es la potencia de 250 W o una batería entre 400 y 500 Ah. El Par motor, o sea la fuerza del mismo se sitúa entre 60 y 90 Nm.

También hay bastante unanimidad en cuanto a los diferentes niveles de ayuda, con un nivel básico que suele ronda un 50% de ayuda (que compensa básicamente el sobrepeso del sistema eléctrico), uno o dos niveles intermedios y un nivel de máxima ayuda que supera el 300% de la fuerza ejercida. No hay que ser muy listo para adivinar que a mayor ayuda, más gasto de batería y por tanto menos autonomía.

Respecto a la autonomía, aunque muchas marcas homologuen cifras dignas de un coche eléctrico, la realidad suele situarse entre los 80 y 150 kilómetros, muy condicionada por el tipo de uso a que sometamos la bici.

Otro punto importante es dónde está el motor, ya que aunque los mejores solo se sitúan en el pedalier, también hay otras opciones que van en el eje de una de las dos ruedas. Estos últimos suelen ser más económicos pero menos eficaces.

La batería es sin duda el mayor dolor de cabeza de los ingenieros que trabajan diseñando Bicicletas eléctricas ya que tienen varios puntos débiles, el primero que tienen un límite de cargas (entre 500 y 1.000) el segundo es que pesan y por tanto afectan a la distribución de pesos de la Bicicleta y el tercero es que deben ser desmontables, ya que a veces no tenemos un enchufe al lado de dónde aparcamos la bici.

 

En un primer momento las baterías se instalaban en el cuadro o en antiestéticos portabultos, ahora ya se ha conseguido integrarlos en los tubos del cuadro, mejorando la estética y mejorando el reparto de pesos.

La tecnología de los motores y baterías debe evolucionar rápidamente, ya que por ejemplo no se autocargan en las frenadas ni en las bajadas (excepto las Bewo), propiedad si universal en los coches y motos eléctricas, además no tardarán en aparecer Baterías mucho más duraderas y eficaces.

Dependiendo de la marca, disponemos de un simple pulsador para seleccionar el modo de ayuda o un completo ciclocomputador con mucha información sobre la batería, velocidad,..

En cuanto a mantenimiento, requieren una mayor atención, cargar la batería por supuesto, pero debido a la mayor fuerza ejercida por el motor, la cadena, cambio e incluso los frenos, tienen un mayor desgaste.

Los precios de las e-bikes parten de poco más de 1.000 euros hasta cifras dignas de un buen coche. No dudamos que en poco tiempo apareceran formas de compra imaginativas cómo las de los coches, con alquileres de largo plazo, alquiler con opción a compra, etc,..

En conclusión diremos que las e-bikes han llegado para quedarse, y cada día serán más habituales, porqué son una buena alternativa de transporte diario, para hacer deporte sin sufrir y disfrutando del camino. ¿Aún no has probado ninguna?

Para hacer este artículo hemos contado con la colaboración de Comercial Pous, distribuidor de Whistle Bikes

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